Educación liberadora

La educación liberadora es un planteamiento que Paulo Freire desarrolla para dar a entender que los seres humanos nos solo deben aprender a leer “palabras” si no que deben aprender a comprender su “mundo”, este es un proceso que implica el pensamiento crítico y la reflexión del individuo. Este proceso permite que como seres humanos nos cuestionemos sobre la naturaleza de las situaciones histórico-social y que se interprete de acuerdo a la realidad, a su vez dicha interpretación se hace para el beneficio del individuo.

En esta educación el ser humano piensa de manera reflexiva y permite que a través de la opinión, crítica constructiva, propuestas y creaciones se alcance la reafirmación de la existencia del individuo. Los refuerzos en este enfoque pedagógico se centran en la ontología de lo que se encuentra a su alrededor, cuestionando y reflexionando en torno a su realidad.

Para la educación, Freire denota un intercambio dialogal entre profesores y estudiantes, en la cual ambos aprenden, ambos cuestionan, ambos reflexionan, y ambos participan en buscar significados.

Bentley, (1999:3).

La comunicación bidireccional entre profesores y alumnos se vuelve cada vez más indispensable en un proceso educativo en el que ambas partes reflexionan, plantean preguntas, investigan, proponen ideas, aprenden, enseñan y participan activamente en la construcción de la verdad que se debate (Paiva, 2004). En contraste, la educación bancaria que define Freire (1987) como un acto de generosidad por parte de aquellos que consideran tener sabiduría hacia aquellos a quienes perciben como ignorantes, la educación liberadora refleja el pensamiento de las personas para la solución de problemas y transformación del mundo.

Es decir, el pensamiento creativo ha de surgir en cualquier ámbito humano, especialmente en los docentes, porque ¿Cómo podemos formar a estudiantes críticos si el docente no es crítico?

Educación liberadora y pensamiento crítico

Respondiendo la interrogante anterior, se requiere que el educador humanista oriente hacia el sentido de liberación a los educandos. Es necesario que aborde, además de leer o escuchar, otras acciones que permitan un generar un pensamiento crítico y que con esto sean capaces de interpretar su mundo.

Pontual (1997), menciona “…tenemos que tratar de escuchar lo que el otro está queriéndonos decir, esto es una actitud fundamental”, con esto es posible erradicar el analfabetismo funcional que muchas veces genera conflicto en los lectores y que se comprendan las diversas ideas expresadas de manera escrita y oral.

…el educador ya no es solo el que educa, sino aquel que, en tanto educa, es educado a través del diálogo con el educando, quien, al ser educado, también educa. Así, ambos se transforman en sujetos del proceso en que crecen juntos y en el cual “los argumentos de la autoridad” ya no rigen. Proceso en el que ser funcionalmente autoridad, requiere el estar siendo con las libertades y no contra ellas.

Freire, (1987:86).

Freire se destaca como uno de los principales defensores e impulsores del desarrollo del pensamiento. Exponer a los individuos, incluso desde la infancia, a su entorno y desafiar situaciones problemáticas, contribuirá a la formación de personas conscientes y responsables de su evolución. Retrasar el fomento del pensamiento creativo en los seres humanos no es apropiado ni benevolente. El avance de la humanidad radica en el pensamiento de cada individuo, y es responsabilidad del educador potenciar el pensamiento de los estudiantes para alcanzar este objetivo.

En conclusión, ser educador en el siglo XXI debe permitir dar esa libertad a los alumnos para desarrollarse individualmente a nivel ideológico y cognitivo, fomentando el pensamiento crítico y creativo, fomentando la curiosidad y no limitándola.

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