3 Frases de Educación que podemos cambiar

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Es común que en la sabiduría popular se encuentren frases de cualquier tema, en el caso de educación hay algunas frases que hemos escuchado en repetidas ocasiones de padres, docentes y alumnos que tal vez puedan limitar nuestras oportunidades de enseñanza y aprendizaje. 

Estas son algunas frases de educación que podemos y deberíamos cambiar para superar algunos retos educativos.

SE EDUCA EN CASA Y SE APRENDE EN LA ESCUELA

Diversos profesores nos han referido que una de las razones por las que los estudiantes tienen dificultades en la escuela es debido a que en casa no se les educó de la forma “adecuada”. El término “educación adecuada” o “buena educación” puede ser interpretado de muchas formas, en este caso particular los docentes nos refirieron que consideraban que un niño había recibido una “buena educación” si; en términos generales, acataba las instrucciones de los docentes y mantenía una relación cordial con sus compañeros.

Por supuesto que es responsabilidad de los padres de familia enseñarles a sus hijos sobre la importancia de comprender los sentimientos de los demás, seguir indicaciones y el autocontrol ya que ellos son los primeros educadores de sus hijos y la familia es el primer entorno en el que desarrollan sus habilidades y aprenden sobre dinámicas sociales; sin embargo, este tipo de formación no es exclusiva del entorno familiar, es también posible recibirla en la escuela.

Pensar que la labor de la familia es educar en valores y la de la escuela únicamente es desarrollar habilidades sería un error, ya que en ambos entornos es posible la formación moral y el desarrollo de capacidades físicas e intelectuales.

MIENTRAS NO REPRUEBRES LA MATERIA TODO ESTÁ BIEN

Esta frase la escuchamos en uno de los talleres que impartimos a padres de familia, seguramente como docente también la has escuchado.

El problema con esta frase es; primero, que da la impresión de que reprobar una materia escolar traerá una consecuencia negativa para el estudiante, la segunda es que valida una calificación aprobatoria como único indicador de aprendizaje.

Reprobar una materia es un indicador de que el estudiante no completó los requisitos planteados en un programa educativo, pero esto no debería afectar su motivación por querer aprender algo complicado.

Por otra parte, aprobar una materia indica que se cumplieron los requisitos del programa educativo pero no necesariamente representa el nivel de dominio que tiene un estudiante en algún tema o habilidad.

Adoptar esquemas de evaluación distintos que aporten más información sobre el progreso y calidad de los aprendizajes en los estudiantes debe ser crucial para cualquier formador, ya sea padre o docente.

Una muestra de esto fueron las Orientaciones pedagógicas y criterios para la evaluación del aprendizaje emitidas por la SEP durante la pandemia por COVID-19, en las que señaló que la asignación de calificaciones numéricas dejaría de ser prioridad, reconociendo que su uso como medio de presión en la tradición escolar no aportaría valor al proceso de aprendizaje de los estudiantes.

Así que tal vez reprobar una materia no sea tan malo, ni aprobarla tan bueno.

CADA MAESTRO ES RESPONSABLE DE SU CLASE

Una de los talleres que impartíamos a docentes se llamaba “Liderazgo en la educación” y básicamente consiste en que los docentes se enfrenten a retos en los que todos tengan que participar para encontrar una solución.

La principal reflexión de este taller es que los maestros se percaten de las distintas habilidades que poseen, de las opiniones que comparten y en las que no están de acuerdo con el objetivo de que al final tengan la iniciativa de proponer soluciones a los retos de su comunidad educativa.

“Cada maestro es responsable de su clase” es una de las frases más comunes que escuchamos al principio del taller. Conforme éste avanza, los docentes se percatan de que a pesar de todas sus diferencias, comparten una gran pasión por enseñar y su principal objetivo es lograr que sus estudiantes realmente aprendan y se sientan contentos de ir a la escuela, una de las mejores cosas que pueden pasar al final de este taller es que los docentes se sientan con la suficiente confianza como para pedir ayuda a otros compañeros para impartir sus clases, no porque ellos no sepan hacerlo, sino porque a pesar de que cada uno tiene una responsabilidad, saben que no están solos y pueden contar con otros para mejorar todos los días.

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